El Servicio Jesuita de Refugiados se preocupa por acompañar, servir y defender a los refugiados. Entiende su acción desde abajo, desde la cercanía y la amistad con los refugiados. Promueve políticas justas de integración, que partan de la dignidad de las personas y sus sufrimientos, y les reconozca sus derechos como personas humanas. Dentro del complejo fenómeno de las migraciones globales apuesta por la hospitalidad, especialmente a nivel local.