Ocio y producción ya no son actividades que ocurren de manera
disociada. A lo largo de una amplia mayoría de las horas que el usuario está
activo o despierto, la pantalla de la computadora ofrece una grande cantidad
de contenidos de ocio y entretenimiento. La participación que está teniendo el
usuario en Internet deja entrever el perfil de un consumidor que alterna con más
facilidad que antes entre el rol pasivo y un rol más activo como productor, como
nodo de un sistema plural en el que la información que surge de la conversación
con los pares resulta más confiable que la proveniente de las fuentes
tradicionales. La construcción de la agenda pública aun pertenece al mundo
del off line, en especial a la tv. En este artículo se habla de estos aspectos
desde el punto de vista de las redes sociales, la Generación C e su capacidad
para convertir sus vidas en un espacio colectivo en los medios sociales, los
posicionando en el epicentro de un nuevo sistema de consumo de contenidos y
de interacción con el sistema cultural-mediático.