Las universidades en México se enfrentan al nuevo paradigma de ser las constructoras de sociedades de información-conocimiento y al mismo tiempo “vender la oferta educativa”. Para ello emplean acciones de mercadotecnia educativa como herramienta estratégica en sus modelos de gestión, que les permiten satisfacer las necesidades de un cliente-alumno cada vez más exigente, a través de una nueva e innovadora forma de comercialización (intercambio y venta) del servicio educativo, de forma directa o indirecta (presencial o virtual). Y de estas estrategias se deriva una “P” más, diferenciadora para las IES: el Proceso Enseñanza-Aprendizaje, en la Mezcla de Mercadotecnia Educativa.